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12 Diciembre
2010
EL TABLERO DE MASPALOMAS
“¿Quién quiere comer en platos
sucios?”
Hace poco tiempo, hemos recibido en
nuestras casas una carta del
Ayuntamiento de San Bartolomé de
Tirajana informándonos del nuevo
modelo de recogida selectiva de
basuras. La medida es a todas luces
el horizonte para un futuro de
sostenibilidad del municipio.
El proceso nos aporta un cambio en
las costumbres para la retira de la
basura y de cómo eso nos hace
además, tener una especial atención
en la selección y separación de los
productos de plásticos, vidrio y
papel. ¿Es el único material
reciclable?
La industria del reciclaje.
Existen empresas especializadas en
la recogida selectiva de estos
productos. Suponemos y le
atribuimos que van encaminadas a
una industria de transformación de
esos productos. Las dudas empiezan
a surgir cuando pienso en cuántas
industrias del plástico tenemos en
canarias o cuántas del vidrio o del
papel. Otras de las dudas es saber
en qué consiste esa transformación
o como nos beneficiamos de esa
selección que hacemos desde
nuestras casas con dedicación y
consciencia.
La respuesta más fácil a esa última
duda la encontramos en la
supeditación al bien máximo de la
sostenibilidad al que todos/as nos
sentimos comprometidos y cómplices
de un futuro mejor: el reciclaje.
Pero, el presente nos dice que las
empresas dentro de una economía de
mercado toman como referencia
controlar (out-input) los costes,
gastos, rendimiento y,
consecuentemente, deberá existir
algún beneficio económico que
permita mantener activa esa
industria de la transformación que
recoge material ya seleccionado
directamente por las propias
personas que pagamos el impuesto
sobre basuras.
Las instituciones públicas:
El Ayuntamiento de San Bartolomé de
Tirajana, entiendo, recauda
impuestos sobre la basura con la
finalidad de tener una recogida
selectiva y además que cumpla con
tres principios básicos: seguridad,
higiene y estética medioambiental.
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Entendiendo que es competencia de
nuestra administración local
procurar tener los espacios
públicos adecentados. Incluso me
atrevo a sostener que es obligación
de nuestra administración local
procurar que las medidas higiénicas
y sanitarias sean promovidas y
atendidas en los casos de
carencias.
Así, ante todo me sorprende ver en
diferentes rincones de El Tablero
de Maspalomas vehículos
abandonados, chatarras,
escombreras, cartoneras por los
suelos…
El factor estético de las zonas es
fundamental para crear espacios
agradables a la vista y a la
convivencia. Lugares donde quien
viva y quien nos visite salga
sorprendido de lo bien que está
este lugar. Cuando los espacios se
descuidan y se deterioran generan
en la opinión pública una imagen
negativa del entorno. Y esos
comentarios tan genéricos hacen
daño cuando los resultados son
negativos. Como diría un viejo
amigo “¿quién quiere comer en
platos sucios?”.
No quiero terminar esta breve
reflexión sin dar a conocer la
noticia publicada en Tirajana
Digital.
Domingo, 12 de diciembre de 2010,
donde publican:
“El Consejo de Vecinos de Castillo
del Romeral y la Asociación Tamarán
de Juan Grande, denuncian ante los
vecinos y la opinión pública, que
el Cabildo quiere ampliar por
cuarta vez el Complejo
Medioambiental de Juan Grande, y
para ello va a solicitar al
Gobierno de Canarias que suspenda
el PGOU de SBT y el PIO de Gran
Canaria para poderle dar cobertura
jurídica.”
Esta situación nos vuelve a llevar
a la duda de cómo se hace el
reciclaje en Canarias y,
concretamente, en las medidas
puestas en marcha en nuestro
municipio, y si la
industrialización del material
seleccionado desde nuestras casas
acaba en alguna industria de la
transformación o va a terminar al
vertedero situado en Juan Grande.
¿Tema pendiente y no resuelto en la
actualidad?
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